Alegoría del viento o El ángel de la paz.
Originalmente formaba parte de la serie de figuras al fresco que pintó en los corredores del ex Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, ejecutadas en 1928. En 1965 el mural se instaló en el Palacio de Bellas Artes, como la única pieza del conjunto que pudo sobrevivir a la humedad. La composición está sólidamente estructurada en diagonales. Montenegro revela así su preferencia por un arte no narrativo. El rigor geométrico del espacio pictórico se define a partir del soplido de los dioses del viento –conocidos como eolos–, y el evidente eje vertical marcado por el ángel ascendente. La solidez de las formas y la rigidez de las líneas corresponden al art déco, movimiento asociado a las artes decorativas que surgió en Europa a principios del siglo XX.